Cuando disputas un partido y te molestas porque juegas mal, vas perdiendo y te enfocas solo en eso, creo que olvidas varios aspectos relevantes:
1- Un partido puede cambiar en una sola pelota.
2- Haces actividad física. Tienes el tiempo y el dinero para costearla.
3- Gozas de buena salud.
4- Cuentas con la suerte de practicar el deporte que más te gusta.
5- La victoria no es definitiva. La derrota, tampoco.
6- “Nunca pienses que has ganado. Nunca pienses que has perdido”, decía Guillermo Vilas.
7- Si pierdes, tu vida no cambia radicalmente.
8- Si ganas, tampoco. No estás en Wimbledon, ni Roland Garros.
9- Siempre ganas, si haces tu mejor esfuerzo.
10- Siempre ganas si dejas una buena imagen, la de una persona correcta y educada.
Como verás, existen diversas aristas positivas que no consideras, si solo te centras en el resultado del partido y en si juegas bien o mal.
A propósito del resultado, hace poco leí en un diario lo siguiente: “Perder con dignidad. Ganar con humildad”.
La mayoría de los videos y consejos en las redes sociales, apuntan a que ganes.
Pero si te toca perder, hazlo con dignidad.
Si tu rival es muy superior y te está ganando fácil, no fuerces tu juego intentando jugar a una velocidad que no es la tuya, porque te llenarás de errores.
Es más digno que te ganen los puntos, a que tú los pierdas.
Terminado el partido, no digas que jugaste mal, cuando todo el mundo vio que te propinaron una paliza.
Es más digno admitir que tu oponente fue mejor.
Resulta muy loable que conozcas tus virtudes, pero la dignidad aflora cuando aceptas tus limitaciones.
Pase lo que pase con la cuenta, mantén la calma. No hay peor cosa que un maleducado, un histérico, en la cancha.
Es más digno perder siendo un caballero.
Nunca te avergüences por haber perdido. Lo único que te debe sonrojar, es no haberlo dado todo.
En vez de irte de inmediato tras caer derrotado, como si hubieras cometido un delito, es más digno quedarse a ver los siguientes partidos y compartir con otros jugadores.
No eres el único que perdió ese día.
Perder, ganar, da un poco lo mismo si no vives del tenis.
No pasa nada.