Noto que, en general, las academias no contratan entrenadores de dilatada trayectoria.
Esos centros tenísticos tienden a contratar solo a profesores jóvenes, que hacen sus primeras armas.
Es probable que los entrenadores con experiencia no se conecten tan fácilmente con los jugadores, por su edad y desconocimiento de los códigos de los adolescentes, como sus colegas menores.
Pero estoy seguro que para un tenista juvenil no es lo mismo viajar con un entrenador que ha hecho doce veces una gira, que con uno que la realiza por primera vez.
No da igual entrenar con un coach que acumula décadas en el alto rendimiento, que con uno que solo lleva unos años.
Es diferente que te acompañe alguien que ha enfrentado múltiples problemas, a estar con un coach para quien constituyen una novedad.
No es lo mismo escuchar consejos de un entrenador que ha obtenido resultados, que oírlos de alguien al que le falta mucho por aprender y demostrar.
Es distinto que proponga una modificación técnica alguien con decenas de cursos realizados, que la sugiera un coach que quizá debe ver un video sobre el tema, o preguntarle a la inteligencia artificial cómo corregir ese golpe, porque lo invaden las dudas.
No es igual estar en cancha con un entrenador que ha pasado por seis academias, que con uno sin ese recorrido.
Celebro y valoro la energía, y el entusiasmo, de los entrenadores jóvenes.
Sin embargo, estoy convencido que la experiencia o bagaje de los entrenadores con canas, resulta imprescindible.
El problema es que, en el tenis, a los profesores con trayectoria no se los considera como corresponde.
Tanto los coaches jóvenes como los de mayor edad debieran tener cabida y convivir en las academias, por el propio bien de esos centros de entrenamiento.
Estoy convencido que en cada uno de los niveles de las academias debiera haber un entrenador de experiencia, que sería un aporte para la formación de sus colegas más jóvenes y los alumnos.
Sobre todo en el grupo de los niños más pequeños que, aunque parece fácil y por eso casi siempre es asignado a profesores que recién comienzan, para mí es el más difícil.