Los profesores de tenis usamos seguido el verbo corregir.
Corregir la técnica, un golpe o un desplazamiento.
Cuando pronunciamos la palabra corregir, se entiende de inmediato que lo que se debe corregir está mal hecho, que existe uno o varios errores en su ejecución.
Y no necesariamente.
A veces, se cambia algo bueno por algo excelente.
Entonces, en lugar de corregir, podríamos emplear el verbo modificar: modificar un golpe, la técnica o un desplazamiento.
El verbo modificar no conlleva una carga negativa hacia el alumno, pues no implica la existencia de un error, y por lo tanto genera menos resistencia al cambio que el verbo corregir.
Además de modificar también podría usarse el verbo mejorar, mejorar un golpe por ejemplo, como me lo sugirió amablemente un profesor de tenis.
Pero no solo las palabras marcan, sino también las frases.
“Tú podrías ser profesional”, le dijo un coach a un entrenador amigo que jugó tenis rentado.
Nunca se lo había planteado. Sin embargo, desde ese momento comenzó a considerar esa idea, que más tarde se volvió realidad.
Y es que un profesor de tenis no solo enseña técnica y táctica, o hábitos y modales: también abre puertas.
Porque ese coach le abrió a mi amigo una puerta, una posibilidad, que él jamás había considerado.
Pero un entrenador también es el encargado de cerrar puertas, de no engañar al jugador, cuando ve que ese tenista aspira con ansias a objetivos que nunca podrá alcanzar, aunque le ponga todas las ganas del mundo.
Un coach jamás debe vender humo y jugar con la ilusión de un tenista, lo que lamentablemente veo a menudo.
Y así como las palabras de un entrenador detentan gran poder, también tiene que saber darle al silencio el sitial que merece.
Por pasajes es bueno que permanezca callado, volviéndose invisible.
A veces, el coach debe mantenerse en silencio para que la figura del jugador sea la que se haga visible, emerja y aparezca de manera auténtica y completa.
Eso no va a ocurrir, si el tenista se encuentra siempre bombardeado por una montaña de correcciones.
El silencio durante pasajes de un entrenamiento, no tiene por qué ser incómodo.