Rafa Nadal se retiró del tenis profesional en noviembre de 2024 y dejó detrás de sí un vacío en el deporte. Sin embargo, la llama por la actividad física no desapareció y el mallorquín ha cambiado las raquetas por los palos de golf.
Abocado a su familia, se dedica a viajar y acompañar a sus dos hijos. Estas son las nuevas rutinas de un ídolo de masas y uno de los deportistas más grandes de la historia.
Una carrera envidiable con un retiro emotivo y difícil
Su retirada, anunciada en 2024 y consumada tras las Finales de la Copa Davis en Málaga, fue tan emotiva como difícil. Para los millones de fanáticos que lo siguieron durante más de dos décadas, el adiós de Rafa supuso el cierre de una época irrepetible.
Incluso quienes lo seguían desde el ámbito de las apuestas deportivas notaron su ausencia: Nadal era una figura central en los grandes torneos que aparecen en sitios de apuestas como Chilebets, relevante no solo por la magnitud de los eventos en los que participaba, sino por el peso de su propio nombre.
Sucede que el “Rey de la Tierra Batida” acumuló a lo largo de su carrera 22 títulos de Grand Slam y 14 Roland Garros, 92 títulos ATP y 209 semanas como número uno del mundo. Las cifras, vistas en conjunto, son difíciles de dimensionar.
Detrás de los números está la persona. Nadal, con una resiliencia ante las lesiones que rozó lo sobrehumano, es poseedor de una mentalidad ganadora fuera de lo común. Su carrera profesional desde 2001 estuvo marcada tanto por los triunfos como por las duras batallas contra su propio cuerpo.
El fin de una generación de tenistas de alto nivel
La retirada de Nadal formó parte del cierre natural de una era dorada del tenis. Al igual que Messi compartió cartel con Cristiano Ronaldo en la liga española, Nadal hizo lo propio con Roger Federer y Novak Djokovic.
La presencia de estos tres titanes en simultáneo en las canchas de los principales torneos elevó la competitividad y la vara del deporte. Sin embargo, esto no impidió que Nadal y Federer se convirtieran en grandes amigos.
De hecho, al momento de la despedida de Rafa, Federer escribió una emotiva carta. “Me hiciste reimaginar mi tenis”, admitió el suizo, llegando incluso a revelar que cambió la talla de su raqueta buscando alguna ventaja. El cierre fue tan generoso como sincero: “Me hiciste disfrutar incluso más el juego”.
Federer se retiró dos años antes que Nadal y Djokovic, el tercero de esa generación legendaria, sigue activo.
De la raqueta al palo de golf
Si hay una pasión que Nadal cultivó en paralelo al tenis durante toda su carrera, esa es el golf. Y desde su retirada, ese amor ha encontrado por fin el espacio que merecía.
En abril de 2026, Nadal vivió un sueño largamente postergado: asistir al Masters de Augusta, el torneo de golf más prestigioso del mundo. Fue su primera vez en en el ansiado evento, ya que, según aseguró en un periódico español, el calendario del tenis le impedía participar pese a sus ganas.
El año anterior había visitado el Augusta National fuera de la semana del torneo para jugar 36 hoyos en un día. Su experiencia en Georgia fue la de un aficionado emocionado, casi como un niño.
“El ambiente es enorme. Es difícil compararlo con otra cosa”, dijo en una entrevista con ESPN. “Este lugar es mágico”. Y sobre la norma que prohíbe los teléfonos móviles en el recinto, Nadal fue tajante: “Es una idea brillante, porque todo el mundo simplemente se centra en lo que pueden ver los ojos”.
En cuanto a su nivel como golfista, el mallorquín fue fiel a su estilo: honesto y con sentido del humor. “Nunca tomé una lección de golf”, confesó y aseguró que lo juega como si fuera un revés de tenis.
A pesar de no haber tenido lecciones, sí que tuvo práctica. Además, cuenta con una mentalidad ganadora que va por delante de la habilidad. Admitió haber aceptado el reto de hacerlo un poco mejor solo por diversión.
Una vida dedicada a la familia y a los hijos
Junto a Mery Perelló, la mujer de su vida a quien conoció en Manacor siendo adolescente, el extenista ha construido el hogar que durante años tuvo que compaginar con una agenda de competición implacable.
Su historia de amor con Mery es tan discreta como sólida. Se casaron el 19 de octubre de 2019, y juntos han tenido dos hijos: Rafael, nacido el 8 de octubre de 2022, y Miquel, el más pequeño, que llegó al mundo el 7 de agosto de 2025.
Nadal aseguró que lo recoge del colegio y que lleva una rutina centrada en los horarios escolares y en los momentos cotidianos, es quizás el cambio más profundo en la vida de alguien que durante más de veinte años organizó su existencia en torno a los torneos y los entrenamientos.
Ahora, la familia manda, pero las giras mundiales no han terminado, lo que demuestra que hay vida después del tenis. Y en el caso de Rafael Nadal, parece una vida plena, elegida con la misma determinación con la que ganó cualquiera de sus títulos.