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Las cinco mejores actuaciones de Chile en la Copa Davis tras su derrota ante España

Publicado: octubre 10, 2026
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Las cinco mejores actuaciones de Chile en la Copa Davis tras su derrota ante España

España cerró su visita a Santiago con un 4-0 sobre Chile el 20 de septiembre de 2026. Daniel Mérida remontó ante Alejandro Tabilo, Rafael Jódar venció a Cristian Garin y el dobles de Jaume Munar y Pedro Martínez aseguró la eliminatoria. El último triunfo de Martín Landaluce sobre Matías Soto amplió un resultado que ya estaba decidido. Para el equipo chileno, la distancia entre competir y ganar volvió a quedar expuesta.

La historia ofrece una perspectiva más amplia. Chile llegó a una final, disputó una semifinal interzonal y también protagonizó campañas que devolvieron al país a la primera línea del torneo. Estas son sus cinco mejores actuaciones en un ranking editorial que pondera la ronda alcanzada, la categoría de los rivales y la calidad del recorrido. El orden privilegia resultados de equipo, aunque algunos partidos individuales resulten inseparables de ellos.

1. 1976: la única final chilena y el límite frente a Italia

Ningún recorrido ha superado el de 1976. Chile disputó la final ante Italia en el Estadio Nacional, del 17 al 19 de diciembre, y terminó subcampeón después de perder 1-4. Jaime Fillol, Patricio Cornejo y Belus Prajoux integraron aquella selección que conserva el mayor resultado nacional en la competencia.

El camino comenzó con dos series resueltas por el margen mínimo: 3-2 sobre Argentina y 3-2 sobre Sudáfrica. Esa capacidad para salir adelante en eliminatorias ajustadas constituye el mérito deportivo previo a la definición. La semifinal, sin embargo, no se jugó. La Unión Soviética renunció a enfrentar a Chile en el contexto del rechazo a la dictadura, y el equipo avanzó por walkover. Ese dato es indispensable para valorar la campaña completa.

Italia tenía a Adriano Panatta, campeón de Roland Garros en esa misma temporada. Los visitantes ganaron los tres primeros puntos y aseguraron la Ensaladera antes del último día. Prajoux consiguió el único triunfo chileno frente a Antonio Zugarelli, por 6-4, 6-2 y 6-2, cuando el título ya tenía dueño.

El primer lugar de este ranking corresponde al techo alcanzado. No supone describir una final equilibrada ni atribuir una victoria inexistente en semifinales. La exigencia de las series anteriores y el subcampeonato bastan para situar 1976 por encima del resto.

2. 1975: semifinalista después de un contundente 9-1

La campaña inmediatamente anterior merece el segundo puesto porque instaló a Chile entre los cuatro equipos de la fase interzonal. La selección derrotó 4-1 a Brasil y 5-0 a Sudáfrica en Santiago. Nueve partidos ganados sobre diez permitieron viajar a Suecia con una base deportiva sólida, sustentada en Fillol y Cornejo.

La semifinal se disputó del 19 al 21 de septiembre en Båstad, sobre arcilla. Suecia se impuso 4-1, pero la primera jornada terminó igualada. Björn Borg remontó un set ante Cornejo y Fillol respondió venciendo a Birger Andersson por 6-3, 6-2 y 6-3. El dobles inclinó después la eliminatoria hacia los locales.

El rival terminó levantando la Copa Davis: Suecia derrotó 3-2 a Checoslovaquia en diciembre. Chile, por tanto, cayó ante el futuro campeón, en una visita marcada también por las protestas contra la dictadura chilena. El contexto político atravesó aquella serie, aunque el análisis deportivo tiene un punto claro: una pareja nacional competitiva había sostenido un recorrido hasta semifinales.

Este segundo puesto reconoce la profundidad de la campaña. También evita que la final de 1976 eclipse el año que la precedió, cuando Chile sí tuvo que disputar su semifinal en cancha y llegó después de dominar sus dos enfrentamientos americanos.

3. 2006: cuartos de final y una remontada enorme de González

La selección de 2006 superó 4-1 a Eslovaquia en Rancagua. No era un rival cualquiera: venía de disputar la final de 2005. Fernando González venció a Michal Mertinak, Nicolás Massú derrotó a Dominik Hrbaty y la pareja chilena ganó el dobles para asegurar el pase con un 3-0 parcial.

Los cuartos trasladaron el desafío al pasto de Rancho Mirage, en Estados Unidos. Allí González firmó una de las victorias individuales más exigentes de Chile en la Davis. Perdía dos sets frente a James Blake y había cedido el segundo por 0-6, pero remontó hasta imponerse 6-7, 0-6, 7-6, 6-4 y 10-8.

La serie terminó 3-2 para Estados Unidos. Andy Roddick ganó los dos singles que disputó y aseguró la clasificación al vencer a González en el cuarto punto. El triunfo posterior de Paul Capdeville sobre Blake redujo la diferencia final, sin convertir ese encuentro en un quinto partido decisivo.

Ronda alcanzada, victoria ante el subcampeón y rendimiento fuera de casa explican el tercer lugar. La épica de González eleva la campaña, pero el resultado colectivo conserva su significado exacto: Chile estuvo entre los ocho mejores y Estados Unidos cerró la eliminatoria antes del último single.

La diferencia entre el resultado de una serie y el de sus partidos también importa cuando la Davis aparece en ofertas de apuestas. Un quinto encuentro con todo resuelto puede tener un tratamiento distinto si cambia su formato o no llega a disputarse. Al revisar los increíbles bonos de bienvenida, conviene comprobar qué mercados de tenis computan para la promoción y cómo se tratan las selecciones anuladas. La comparación tiene sentido junto con el requisito de apuesta y el plazo, porque una oferta sobre singles no describe necesariamente las condiciones aplicables al ganador de la eliminatoria.

4. 2010: el pase a cuartos en Coquimbo después del terremoto

Entre el 6 y el 8 de marzo de 2010, Chile venció 4-1 a Israel en Coquimbo. Había transcurrido poco más de una semana desde el terremoto del 27 de febrero. La serie comenzó con un día de retraso y se jugó en un país que afrontaba una emergencia de enorme magnitud.

En cancha, el arranque fue más trabajado de lo que sugiere el resultado final. Massú perdió el primer set ante Dudi Sela antes de imponerse 4-6, 6-2, 6-2 y 6-4. González también remontó después de ceder la primera manga contra Harel Levy. Chile quedó 2-0, pero Israel mantuvo abierta la eliminatoria al ganar el dobles con Jonathan Erlich y Andy Ram.

González resolvió el cuarto partido ante Sela por 6-4, 6-4 y 6-3. La crónica de la clasificación a cuartos permite identificar ese momento decisivo, anterior al triunfo de Jorge Aguilar que fijó el 4-1. Chile cayó posteriormente 1-4 ante República Checa.

Su lugar en la lista combina una ronda importante con la respuesta competitiva de los singlistas. El contexto vuelve inolvidable la serie, sin necesidad de confundir una victoria deportiva con la recuperación del país tras el desastre.

5. 2004: quince puntos ganados para volver al Grupo Mundial

El quinto lugar corresponde a un regreso impecable. Chile derrotó 5-0 a Perú, 5-0 a Ecuador y 5-0 a Japón. El balance de quince victorias en quince partidos distingue esta campaña de otras clasificaciones logradas con mayor sufrimiento.

La serie ante Japón se celebró en Viña del Mar del 24 al 26 de septiembre. Selló el retorno al Grupo Mundial de 2005, categoría en la que Chile no participaba desde 1985. Por eso el éxito de 2004 debe describirse como una clasificación, no como una actuación ya dentro de la élite de dieciséis equipos.

González y Massú transformaron su gran momento en una superioridad sostenida durante todo el recorrido. La contundencia evitó depender de un quinto partido, y el resultado abrió un ciclo que posteriormente produciría los cuartos de 2006. Este puesto valora esa recuperación y el pleno de puntos por encima de otras participaciones que terminaron en rondas más avanzadas con recorridos menos memorables.

Desde las primeras series chilenas de la década de 1930, cambiaron los formatos, las superficies y las generaciones. Estas cinco campañas dejan medidas concretas para valorar al equipo: llegar a una final, sostener una semifinal, vencer a un subcampeón, avanzar en circunstancias excepcionales o completar un regreso sin ceder partidos. El 0-4 ante España añade un revés a esa trayectoria, pero no altera la dimensión de sus mejores actuaciones.

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