Hace unos días se conoció la noticia de que un entrenador de tenis, con más de 3 décadas en el rubro, abusó durante dos largos años de una menor en Valdivia. No es posible imaginarse el dolor de esa niña y el de sus padres que impotentes ven como, lo que sería un deporte para toda la vida, se trasformó en una cicatriz con la que cargaran para siempre. La noticia salió en pocos medios, pero los suficiente como para que el “mundillo” del tenis se enterara (Ver nota).
¿Qué pasó? Los mismos que pelean y se sacan los ojos por saber e incidir en quien será el head coach o como lo ha hecho la federación, se quedaron callados. Los mismos que generaron cientos de comentarios en las redes sociales argumentando para un lado o para el otro sobre medidas aplicadas a nuestro deporte, hoy prefieren hacerse los huevones, sin decir nada o con suerte, compartiendo la noticia por Facebook sin emitir ni siquiera un juicio de valor. Les falta precisamente eso, valor. Les da miedo manchar su “deporte blanco”, les da pavor que esto se comente y estar sujetos a cualquier cuestionamiento. Les da terror perder su hegemonía de machitos enseñando el tenis.
No puede ser que nadie diga nada, que el club de tenis de Valdivia, donde se cometió este abuso, mantenga al supuesto entrenador y por si fuera poco viviendo ahí. Es inconcebible que la federación de tenis no haya elaborado un comunicado repudiando estos actos y por sobre todo, apoyando a las victimas ¿es que nadie se va a preocupar por ellos? Es aberrante que ANETECH –a la cual pertenecí poco tiempo- no condene esto y se quede silente, lavándose las manos.
Y si esto, que es uno de los actos más terribles que puede ocurrir en la sociedad ha sido invisibilizado, imagínense todo lo demás, todo el machismo existente en este mundo de farándula.
No es azaroso que pueda contar con los dedos de mi mano a las entrenadoras mujeres que están en la cúspide de este deporte,(con peores sueldos y menos oportunidades laborales) y es porque los niños de 13 años no quieren entrenadoras mujeres, precisamente por eso, por ser mujeres y eso es culpa nuestra que hemos perpetuado un sistema patriarcal que nos inculca la supremacía de los hombres por sobre las mujeres, haciendo creer que un entrenador hombre es mejor. Eso es mentira.
No es casualidad tampoco que la cantidad de mujeres jugando menores sea ínfima en comparación con los hombres. Y no me vengan con ese mito que las niñas se ponen a pololear y se retiran, otra mentira y otra vez culpa nuestra que hemos disminuido la figura femenina a tal punto que si un jugador está nervioso le decimos niñita, como si eso fuese un insulto.
Hoy esos machitos que controlan este deporte en todas sus esferas están siendo unos cobardes, están tapándose los ojos ante una situación que puede ser mucho mayor y lo hacen por miedo a manchar su fuente de trabajo. Porque el tenis es un deporte machista, imperdonablemente machista.
Por: Camilo Pérez Alveal
Entrenador nivel 3 ITF